Allí está a lo lejos… ufano, erguido, vanagloriándose de ser un paisaje de Guatemala, allí está él, orgulloso, firme y recio, con imponencia como de rey pero con belleza de musa. Y yo… yo, como encantado, no puedo hacer otra cosa más que admirarlo.
¿Qué debo hacer? ¿Agradecerle por estar callado o enfurecerme porque no saca su roja lengua de azufre y fuego?
Senderos verdes, olor a tierra, cantos de pájaros… características de sus manos. Su regazo es naturaleza en su máxima expresión… silencio total a veces interrumpido por su grito de magnificencia, estruendos suntuosos de lava.
El calor abrumador comienza a hacer presencia, un bosque interminable espera al frente, bosque tan denso que la luz del sol no llega al suelo, entonces, el paisaje cambia drásticamente con la llegada de las nubes, ahora el volcán comienza a platicar con las nubes, pareciera que es una lucha por saber quién puede gritar más fuerte.
Al final gana el volcán y las nubes se rinden ante él derramando una tremenda lluvia como ofrenda, tal como lo haría un siervo a su amo, el volcán agradecido calla.
La noche cae y regreso sin verte cara a cara, regreso sin saber qué tendrás en la cabeza.
Guatemala, tierra de volcanes, lagos, playas y bosques, Guatemala… tierra de frutas frescas, animales asombrosos y de culturas variadas, Guatemala tierra de gente buena y trabajadora, tierra de gente como tú.